El Ojo

El ojo es extremadamente delicado. El cuerpo tiene varias formas de proteger este vulnerable órgano. El globo ocular está ubicado en la cuenca del ojo del cráneo, donde está rodeado de hueso. La parte visible del ojo está protegida por los párpados y las pestañas, que no dejan penetrar la suciedad, el polvo e incluso la luz brillante y perjudicial.

Las lágrimas cumplen una función muy importante, la de humedecer y eliminar la suciedad, el polvo y otros agentes irritantes que traspasan las pestañas y los párpados. También protegen los ojos de infecciones.

Cada vez que parpadeamos, los párpados extienden una capa de mucosidad, aceite y lágrimas por toda la córnea, que cubre el ojo. Las glándulas lagrimales situadas en el ángulo superior externo de la cuenca del ojo producen lágrimas.

Tras humedecer los ojos, las lágrimas corren por los párpados y se drenan en el saco lagrimal, una bolsita situada en el ángulo inferior interno de la cuenca del ojo. Después, las lágrimas salen por un conducto que conduce a la nariz.

Para que podamos ver, el ojo tiene que moverse. Seis músculos, denominados músculos extraoculares, rodean el globo ocular. Estos músculos mueven el ojo en distintas direcciones. Los músculos de cada ojo normalmente se mueven al mismo tiempo, haciendo que ambos ojos queden alineados.

La pared del globo ocular está formada por tres capas:

La esclerótica es la capa protectora exterior. Este tejido duro y fibroso rodea el globo ocular y está unido a la córnea, que es la superficie transparente de la parte frontal del ojo. Lo blanco del ojo que vemos es la esclerótica. Sobre la esclerótica se encuentra la conjuntiva, una membrana mucosa transparente que evita la sequedad del ojo.

La coroides es la capa intermedia que contiene los vasos sanguíneos que proporcionan oxígeno y sustancias nutrientes a la retina.

La retina, la capa interior, recubre el globo ocular por dentro. La retina es una fina capa de tejido nervioso sensible a la luz. El nervio óptico envía señales de la retina al cerebro, que las interpreta como imágenes visuales.

El espacio que hay en el centro del globo ocular está relleno de una sustancia transparente de aspecto gelatinoso denominada humor vítreo. Esta sustancia permite que la luz llegue a la retina. También ayuda a mantener la forma redondeada del ojo.

La visión es el proceso por el cual el cerebro interpreta las imágenes captadas por el ojo y comienza en la parte visible del ojo. Sobre la superficie de la parte frontal del ojo se encuentra la córnea, curvada y transparente. No podemos ver la córnea de una persona como vemos la parte coloreada que hay detrás; la córnea es como una ventana transparente que proyecta la luz sobre el ojo. Detrás de la córnea hay un líquido denominado humor acuoso. La córnea y el humor acuoso forman una lente externa que refracta (cambia la dirección) de la luz cuando ésta llega al ojo. Aquí es dónde ocurre la mayor parte del enfoque que realiza el ojo.

La membrana circular coloreada del ojo que está ubicada justo detrás de la córnea se llama iris. El iris regula la cantidad de luz que penetra en el ojo a través de la pupila, que es la abertura situada en el centro del iris que parece un diminuto círculo negro. Al igual que una cámara, que regula la cantidad de luz que le entra para evitar la sobreexposición y la subexposición, el iris aumenta o disminuye, cambiando el tamaño de la pupila para regular la cantidad de luz que penetra en el ojo. La pupila aumenta de tamaño cuando necesita más luz para ver mejor y disminuye cuando hay mucha luz.

El cristalino del ojo está ubicado justo detrás del iris. Al igual que la lente de una cámara, el cristalino del ojo enfoca la luz para crear imágenes nítidas. La luz que ha sido enfocada a través de la córnea y del humor acuoso llega al cristalino, que entonces la proyecta más lejos, enviando los rayos de luz a la retina a través del humor vítreo.

Para enfocar objetos con claridad a distancias variables, el cristalino tiene que cambiar de forma. El cuerpo ciliar contiene la estructura muscular que modifica la forma del cristalino del ojo. En personas con visión normal, el cuerpo ciliar aplana el cristalino lo suficiente como para enfocar objetos a una distancia de 20 pies (6 metros) o más. Para ver objetos más cercanos, este músculo se contrae para ensanchar el cristalino. Los niños pequeños pueden ver objetos a muy poca distancia; muchas personas mayores de 45 años tienen que alejar los objetos cada vez más para poder verlos con claridad. Esto se debe a que el cristalino pierde elasticidad a medida que envejecemos.

La retina (la fina capa de tejido sensible a la luz que recubre la parte trasera de la pared del globo ocular) está compuesta de millones de receptores de luz. Son los bastoncillos y conos. Los bastoncillos son mucho más sensibles a la luz que los conos. En cada ojo existen unos 125 millones de bastoncillos que nos ayudan a ver cuando la luz es tenue y a percibir la escala de grises, pero no distinguen los colores. A su vez, los 6 millones de conos que existen en cada ojo nos permiten ver cuando la luz es brillante y también percibir el color y los detalles.

La mácula es una pequeña zona especializada de la retina. La mácula ayuda a que los ojos perciban pequeños detalles cuando miramos un objeto directamente. Contiene principalmente conos y algunos bastoncillos.

Cuando la luz se proyecta en la retina, estimula los bastoncillos y conos. La retina entonces envía señales nerviosas al nervio óptico por la parte trasera del ojo. El nervio óptico envía estas señales al cerebro, que las interpreta como imágenes visuales. La parte del cerebro que procesa la información visual e interpreta los mensajes que envía el ojo se denomina corteza visual.

Al igual que en una cámara, el cristalino transmite inversamente las imágenes de luz. El cerebro sabe distinguir que los impulsos recibidos de la parte superior de la retina pertenecen realmente a la parte inferior del objeto que estamos viendo y viceversa.