AUDICION
La pérdida de audición puede variar desde una leve, pero importante disminución de la sensibilidad auditiva, a una pérdida total. Hay diferentes tipos de pérdida de audición: La pérdida de audición conductiva ocurre cuando algo impide que las ondas sonoras pasen al oído interno. Esto puede ocurrir por una variedad de problemas, incluidos la acumulación de cerumen, la infección, líquido en el oído medio (infección del oído u otitis media) o por la perforación del tímpano. La pérdida de audición neurosensorial (nervio) ocurre cuando el nervio auditivo o las células ciliadas del oído interno (cóclea) son dañados por la edad, el ruido, enfermedades, lesiones, infecciones, por un traumatismo encéfalocraneano, medicamentos tóxicos, o por una condición hereditaria. La pérdida de audición mixta es una combinación de las dos. A menudo la pérdida de audición conductiva puede corregirse con tratamiento médico o quirúrgico, mientras que la neurosensorial usualmente no puede ser revertida. Las personas con pérdida de audición pueden experimentar alguno de los siguientes problemas o todos: Dificultad para escuchar conversaciones, especialmente cuando hay ruido de fondo. Siseo, ronquido o zumbido en los oídos (tinnitus o acúfenos). Dificultad para oír la televisión o la radio a un volumen normal. Fatiga e irritación causada por el esfuerzo para oír. Mareo o problemas de equilibrio. Texto inicial parcialmente extraído del NIDCD, de dominio público.
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