ASMA
El asma es una enfermedad pulmonar. Puede llegar a amenazar la vida. Es importante: 1. Tomar su asma en serio. "Tengo mucha tos cuando hago ejercicio o incluso cuando descanso después del ejercicio". Cualquiera de estos síntomas podría significar que usted tiene asma. Puede tener uno o más de estos síntomas o incluso puede tener síntomas diferentes. Los síntomas son señales que le hacen saber que está sufriendo un ataque de asma. Averigüe qué causa sus síntomas del asma Por lo general, los síntomas son causados o "desencadenados" por algo que irrita sus pulmones. Estas cosas se llaman factores desencadenantes del asma. Hay muchas clases de factores desencadenantes. Estos pueden variar desde virus (tales como los resfriados) hasta alergias, y hasta gases y partículas en el aire. Tomando en cuenta esta variedad, podría ser difícil determinar cuál es la causa inicial de sus ataques de asma. Incluso podría pensar que sus ataques "se presentan por sí solos". Pero esto generalmente no es cierto. Por lo general, hay algo que desencadena un ataque. ¿Cuáles son las buenas noticias en todo esto? Una vez que usted averigua cuáles son sus factores desencadenantes, puede hacer algo para prevenir sus ataques de asma. Esto le da control. El resultado es que si usted llega a tener ataques, hay una buena probabilidad de que sean menos severos y que no sean tan numerosos. Por ejemplo, ¿le da un ataque de asma después de hacer ejercicio? Si es así, debería ver a un doctor. Puede obtener ayuda. Si usted tiene asma puede seguir haciendo ejercicio, pero podría tener que tomar descansos mientras hace el ejercicio. Si usted sabe que el ejercicio desencadena su asma, el doctor podría decirle que tome su medicina para el asma antes de hacer ejercicio. De esta manera, todavía puede disfrutar el ejercicio sin tener un ataque de asma. Hay otros factores desencadenantes del asma que usted puede evitar o de los que puede librarse. Algunos buenos ejemplos de estos factores desencadenantes son el aire frío, el polvo, las plumas de ave o los mohos. El humo del cigarrillo es otro factor desencadenante que debe ser evitado. Si usted fuma, tiene que dejar de hacerlo. Fumar cigarrillos empeorará su asma, y si usted respira el humo del cigarrillo de otra persona, puede sufrir un ataque de asma. Esto también es cierto para los niños. De hecho, los niños se encuentran especialmente en riesgo cuando respiran humo como fumadores secundarios. Los estudios demuestran que los hijos de fumadores tienen más probabilidad de sufrir ataques de asma. También su asma está peor. Pero usted puede hacer algo al respecto. Puede protegerse (y si es un padre o madre con un hijo o hija que tenga asma, también puede proteger a su hijo) cuando usted conoce los riesgos de fumar cigarrillos o respirar humo como fumador secundario. Las cosas más prudentes y saludables que usted puede hacer son vivir, trabajar y jugar en lugares donde no haya humo. El papel de usted como paciente en la atención del asma Hay tres cosas que usted debe hacer para controlar su asma. Si ha leído hasta aquí, ¡entonces usted ya conoce por lo menos dos de ellas! EN PRIMER LUGAR: Vea a un doctor regularmente acerca de su asma. Esto es importante porque sus síntomas pueden cambiar con el transcurso del tiempo. Sus factores desencadenantes también pueden cambiar. Usted podría necesitar diferentes medicinas que le ayuden a mantenerse bien. De modo que el contacto regular con un doctor es una parte importante del control de su asma. EN SEGUNDO LUGAR: Tome sus medicinas para el asma como el doctor se las haya prescrito, incluso cuando se sienta bien. De esa manera usted evita que se presenten problemas respiratorios. EN TERCER LUGAR: Edúquese acerca del asma. Averigüe cuáles son los factores que la desencadenan y qué debe hacer para permanecer bien. De hecho, todos los miembros de su familia deberían tener conocimientos acerca del asma y saber qué deben hacer cuando usted necesite ayuda. Necesitamos su apoyo para combatir la enfermedad pulmonar, que es la tercera causa principal de muerte en los Estados Unidos. Llame a su American Lung Association local para averiguar como puede ayudar. Llame al 1-800-LUNG-USA
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