ERITEMA INFECCIOSO
Se define por la aparición de un leve proceso exantemático (enrojecimiento macular difuso en la piel) , muy frecuente en la edad pediátrica, aunque también se produce en la adolescencia y edad adulta, con menos frecuencia. Los signos más típicos son las mejillas abofeteadas (enrojecimiento macular brillante) y la aparición de un exantema reticulado (en encaje) sobre las extremidades y el tronco. Se acompaña además de una serie de síntomas generales leves, entre ellos malestar general y fatiga, ó de tipo catarral (tos, coriza e inflamación ganglionar).

Descripción
El virus destruye las células eritropoyéticas cuando están en fase de división y así altera su síntesis. Por ello, disminuye la cantidad de células sanguíneas en plasma del individuo infectado.
El eritema infeccioso, es muy frecuente en todo el mundo. Se da en forma de brotes epidémicos durante el período escolar, afectando por igual a niños y niñas. La gran mayoría de los casos (el 70%) se dan entre los 5- 15 años de edad. Los brotes son más frecuentes al final del invierno e inicio de la primavera. Es además, muy típico que comiencen en marzo, alcancen su máximo en abril y declinen en mayo, prolongándose ocasionalmente en junio. Los adultos son más susceptibles y tienden a padecer infecciones más agudas.

Causas
El eritema infeccioso es una enfermedad vírica producida por el Parvovirus B 19 . La principal diana de este virus son las células eritropoyéticas (células sanguíneas precursoras de los glóbulos rojos), que pertenecen a la médula ósea humana.

Signos y Síntomas
1. Eritema (enrojecimiento cutáneo):
Después de un promedio de 16 días de incubación, se produce una leve fase prodrómica, que consiste en febrícula, cefalea y discretos síntomas de tipo catarral. Más tarde, se continúan con un eritema que se distribuye por toda la piel del niño. Abarca principalmente la cara, a modo de “bofetada” por encima de los pliegues nasogenianos para afectar toda la mejilla hasta la prominencia mentoniana, que se notará caliente y edematosa al tacto, sin hipersensibilidad dolorosa. El tronco y la parte proximal de las extremidades (principalmente, zonas de extensión) también se verán afectados en forma de eritema en encaje. No hay, sin embargo, afectación de las palmas de las manos, de las plantas de los pies ni del caballete nasal.
Tras 1-3 semanas, el eritema cede espontáneamente sin descamación. Pueden producirse reagudizaciones provocadas por el estrés emocional, ejercicio físico y el calor.
2. Dolor e inflamación articular:
Son muy frecuentes en adultos y adolescentes mayores, con una mayor frecuencia en las mujeres. Afecta principalmente a las grandes articulaciones (muñecas, manos, rodillas y tobillos). Suele ceder a las 2-4 semanas.
3. Crisis anémicas e inmunocitopénicas transitorias
Es decir, caída brusca de los niveles de células sanguíneas e inmunológicas en plasma sanguíneo, con la consecuente anemia y tendencia a padecer graves infecciones por pérdida de defensas en el organismo. Se da en sujetos inmunodeprimidos ó con enfermedades hemolíticas crónicas.
4. En el feto , edema generalizado.

Consideraciones
En individuos con enfermedades hemolíticas crónicas, la infección puede producir una interrupción transitoria de la formación de glóbulos rojos y una caída brusca de la hemoglobina sérica, que a menudo obliga a practicar transfusiones.
En individuos con afectación del sistema inmune (leucemias tratados con quimioterapia, S.I.D.A), existe un gran riesgo de tener una infección crónica, con notable disminución de células sanguíneas e inmunológicas por insuficiente producción en la médula ósea.
La infección fetal por este virus, ha llegado a producir en algunos casos muerte intrauterina, en el contexto de una primoinfección materna. El virus produce entonces un edema generalizado por todo el cuerpo del feto (hidrops fetal), produciéndose a continuación una intensa anemia que desemboca en una insuficiencia cardíaca. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los embarazos terminan con partos a término, donde muy pocos de estos neonatos asintomáticos, pueden desarrollar infecciones crónicas postnatales por B19. Durante el embarazo, la infección se produce a partir de la sexta semana y por transmisión del virus a través de la placenta.

Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante la observación clínica del exantema, excluyendo otros procesos. En laboratorio, no existen datos fidedignos de diagnóstico de este virus, aunque, como referencia se miden los niveles de anticuerpos en la sangre.
Otro método eficaz para el diagnóstico es el uso de métodos para detectar las partículas virales ó el DNA del parvovirus B19.